~ Lenguaje ordinario, lenguaje visible
y realidad virtual ~


Hablemos antes que nada del lenguaje ordinario, que es probablemente lo más cercano a un milagro en el mundo natural. Es la manifestación neurológica de diferencia entre nosotros y el resto de animales y primates, y no es solo una diferencia fisiológica, sino también una diferencia en la conducta. El lenguaje representa la conducta más compleja observada en ningún animal, y ciertamente es la cosa más compleja que aprendemos. Nacemos en lo que William James llama un enjambre floreciente de confusión, pero gracias a la adquisición de palabras delimitamos sectores de dicho enjambre de confusión. Reemplazamos lo desconocido por lo conocido a través de la sustitución por palabras.

Así, un niño de dos o tres años de edad ya ha creado un mosaico cultural de palabras que se interpone entre él y la realidad. Desde ese punto de vista, la realidad es un rumor no confirmado nacido por medio del lenguaje, y, así, cada cultura enfatiza ciertas partes de la realidad, así que, en cierto sentido, cada cultura es una realidad diferente. El lenguaje es lo que los relaciona con el mundo, no los quarks o los paquetes de onda o los neutrinos, sino el lenguaje. Todo está hecho de lenguaje. Todos los constructos de la ciencia son de hecho constructos de sintaxis entrelazados. Así, el lenguaje ordinario parece definir la realidad mintiendo sobre ella. Por ejemplo, las distinciones objeto-sujeto son algo que de hecho no son ciertas en la materia, pero que nos son útiles para operar en la dimensión del espacio en que nos movemos.

Y luego está el fenómeno de lo no ordinario, lo que llamo el lenguaje visible, el cual es muy importante para mí. Aquí es en donde la tecnología, la realidad virtual, la cibernética, y las interfaces máquina-humano pueden impactar y explorar una frontera. El lenguaje visual es una tranformación del impulso psicológico hacia la sintaxis de un producto, el discurso, el cual no es escuchado, sino visualizado. Es interesante comprobar que nuestras metáforas sobre la claridad en el habla se asocian a metáforas visuales. Decimos, "Veo lo que quieres decir, has hablado claro". Esto significa que, a un nivel orgánico, asociamos las señales de alta claridad a los estímulos visuales, y con la DMT y otros psiquedélicos tripatamínicos, experimentas de hecho el campo del lenguaje como algo que a la vez puedes escuchar y ver. Es como si el proyecto de comunicación se volviera una escultura de luz e intencionalidad generada a alta velocidad. Esto podría quedarse en el dominio de rituales llevados a cabo por chamanes en momentos álgidos de ebriedad, si no fuera porque la electrónica, los medios de comunicación electrónica, los ordenadores, hacen posible que creemos registros de estas modalidades lingüísticas.

En otras palabras, es posible imaginar una realidad virtual en la que opere un sintetizador del discurso en donde las diferentes partes del habla ordinaria, los adjetivos, los modificadores, los sujetos y los objetos, sean interpretados como variaciones topológicas de varias formas, y así, el habla generaría una topologia aprehensible visualmente. Así, es posible imaginar un mundo futuro en el que, a la hora de negociar actividades empresariales, o contratos matrimoniales —áreas en donde la claridad de comunicación es muy importante—, la gente acuda a la realidad virtual para usar el lenguaje visible, porque su capacidad para comunicar intenciones será mucho mayor. No es por nada que Platón conectase las nociones de lo Bueno, lo Verdadero y lo Bello. La belleza de estos tres conceptos radica en que se aúnan en un concepto primario, un concepto que se aprehende visualmente. Este es el poder de convencimiento de la experiencia psiquedélica. En último término, ésta apela al sentido que más valoramos, y que existencialmente relacionamos como el más auténtico, y este es el visual. El lenguaje visible es cierto tipo de telepatía dado que, si yo hago una afirmación en lenguaje visual y tu lo contemplas, estamos de alguna manera, unificándolo. Porque el significado no está siendo creado por nuestros diccionarios interiorizados, los cuales consultamos en la privacidad de nuestras propias mentes, sino que el significado es un compendio visual de dominio público. El significado se hace público y las diferencias entre las personas se vuelven insignificantes. Es una especie de confirmación final de la apoteósis de McLuhan, creo que el lenguaje visual se aproxima. La vida en la imaginación tiene que ser la vida de la creatividad llevada a través de estos entornos virtuales conduciod por motores lingüsíticos.

Los vehículos del futuro, los que explorarán las fronteras de lo desconocido, serán sintácicos. Los ingenieros del futuro serán poetas. A esto es a lo que nos conduce la realidad virtual, hacia la posibilidad de caminar sobre los constructos de la imaginación. En cierto sentido, esto es la cultura. Nuestras ciudades, nuestros puentes, autopistas, aeropuertos y galerías de arte, son condensaciones de nuestra imaginación, aún a costa construirlos sobre la materia. Una vez podamos hacerlos de luz, de electrones, no contruiremos rascacielos de ciento veinte pisos de alto, sino tan altos como deseemos. El tamaño del techo ya no será un factor limitado por el coste o por la realidad, sino que será un parámetro dirigido por la imaginación, así como el resto de ellos, y, así, descubriremos qué es el hombre en realidad —cuando seamos capaces de erigir, estabilizar y compartir nuestros sueños en una clase de hiperespacio virtual, que, cuidadosamente analizado, parece ser lingüístico. Esto es de lo que sus conectores están hechos, estos son sus cimientos, el edifico del lenguaje. Esto es de lo que está hecha la imaginación, y es hacia donde nos dirigimos. Los chamanes psiquedélicos siempre lo han sabido. El arte underground psiquedélico apunta en esa dirección.

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Un lugar en la naturaleza en el que se ha dado algo similar a la fusión sujeto/objeto es en el reino de los cefalópodos; el calamar y el pulpo circoliveral. Estos animales se separaron de la linea evolutiva que lleva al ser humano hace seis millones de años. Son moluscos, similares al "escargo", organismos muy diferentes a nosotros. Aún así,una cosa en la que coinciden los biólogos evolucionistas es en la similitud entre los ojos de estos cefalópodos y los ojos de los mamíferos. Esto ocurre porque los cefalópodos viven en un entorno de extremada complejidad visual y, de hecho, han desarrollado una forma de comunicación que se aproxima a la del lenguaje visual de la que os he estado hablando, dado que estos cefalópodos tienen cromatóforos en el exterior de sus cuerpos. Los cromatóforos son células que pueden cambiar de color. Mucha gente sabe que los pulpos pueden cambiar de color, y piensan que lo hacen para camuflarse, para confundirse con el entorno, pero este no es el caso. La razón por la que los pulpos cambian de color, en una amplia gama que incluye bandas, lunares, gradientes y sombras, es porque para ellos esto constituye un canal de comunicación lingüística.

En otras palabras, ellos no traducen su intencionalidad lingüística en pequeños sonidos vocales como nostros: ellos cambian su aspecto, se vuelven físicamente su significado. Un pulpo mirando a otro observa el despliegue de los estados neurológicos internos que se llevan a cabo en el interior del organismo de su interlocutor, en una suerte de danza, extremadamente densa, de los colores de la piel de éste. Las especies de este pulpo, que han evolucionado en aguas profundas, en donde llega poca luz, han desarrollado órganos emisores de luz fosforescente, algunos de ellos con membranas similares a los párpados, de forma que incluso en la oscuridad de las profundidades abisales del océano puedan llevar a cabo esta danza de luz, y cambio de color, el cual es su estílo lingüístico. De hecho, la única manera de que un pulpo experimente un pensamiento privado es la de soltar una nube de tinta en el agua en la que poder esconderse y ocultar su desnudez mental de sus perseguidores. Esta especie de conectividad intrínseca en el potencial del lenguaje es algo que debemos ser capaces de lograr mimetizar usando las drogas psiquedélicas como fuente de inspiración para el desarrollo de un programa de realidad virtual. En otras palabras, debemos ser capaces de crear clases de sintáxis visibles que puedan ser el equivalente humano de las danzas de luz y colores que conforman la gramática de los pulpos y calamares.

Lo que hacen estos psiquedélicos es disolver el condicionamiento cultural. El condicionamiento cultural sería el software, y, bajo el software, yace el hardware del cerebro y el organismo; disolviendo el condicionamiento cultural de hablar Inglés, Alemán o Swahili, uno vuelve a este lenguaje primario del cuerpo animal, y puede explorar la dimensión real del sentimiento, el cual tiende a ser limitado por la cultura. La cultura reemplaza los auténticos sentimientos con significados. Como un ejemplo de esto, imagina a un niño en su cuna. Por la ventana se cuela algo misterioso, maravilloso, reluciendo, desprendiendo luz de varios colores, movimiento, sonido, una hierofanía de perecepción integrada; y el niño queda cautivado, embelesado, y entonces la madre entra en la habitación y le dice al niño: "es un pájaro, cariño, un pájaro". Todo el misterio se ha ido, el niño ha aprendido que eso es un pájaro, y, así, a la edad de 5 o 6 años todo el misterio de la vida se ha ido, eclipsado por las palabras. Esto es un pájaro, esto es una casa, esto es el cielo, y, así, nos encerramos en un caparazón lingüístico de percepción empobrecida; lo que hacen los psiquedélicos es disolver este confinamiento cultural y devolvernos a la legitimidad del organismo.

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