~ Alucinógenos triptamínicos y consciencia ~

Hay cierta parte circunscrita en la naturaleza orgánica, que tiene, creo, implicaciones importantes para los estudiantes de la naturaleza humana. Me refiero a los alucinógenos derivados de la dimetiltriptamina (DMT), psilocibina, y una droga híbrida de uso aborígen de la selva sudamérica, la ayahuasca. Esta última es una combinación de dimetiltriptamina y del inhibidor monoamina oxidasa que se ingiere. Parece adecuado hablar de estas drogas cuando se discute sobre la naturaleza de la consciencia, así como de la física cuántica.

Interpreto que los mayoría de fenómenos cuánticos que experimentamos son, aparte del estado de vigilia consciente, los sueños y las alucinaciones. Estos estados, al menos en el sentido particular en que estoy familiarizado, se dan cuando la suma de diferentes tipos de radiación llevados al cuerpo por los sentidos son restringidos. Es entonces cuando vemos imágenes interiores y procesos internos que son psicofísicos. Estos modelos actúan a nivel de la mecánica cuántica. Alexander Shulgin, John Smythies, entre otros, han demostrado tales relaciones. Si un átomo de la órbita molecular de un compuesto se mueve, éste se vuelve altamente activo. Para mí esta es la prueba perfecta de las conexiones dinámicas a niveles formativos entre materia y mente descritos por la mecánica cuántica.

Los estados alucinatorios pueden ser inducidos por una variedad de alucinógenos y anestesias disociativas, traumas y otras experiencias desagradables. Lo que hace especialmente interesante a la familia de compuestos de la triptamina es la intensidad de las alucinaciones y la concentración de actividad en el córtex visual. Hay una increíble vivacidad en estos paisajes interiores, como si la información fuese presentada tridimensionalmente y desplegada tetradimensionalmente, codificada como luz y superficies envolventes. Cuando alguien se enfrenta a estas dimensiones se torna parte de una relación dinámica a la par que intenta decodificar lo que escucha. Este fenómeno no es nuevo: la gente ha hablado con dioses y demonios dutante toda la Historia.

Es tan solo el engreimiento de las sociedades industriales postindustriales la que nos hacen postular sobre cuestiones a las que antes no dábamos importancia. Por ejemplo, el tema del contacto con extraterrestres es en realidad un conjunto de pistas falsas basadas en postulados, a la hora de la verdad, falsos. La búsqueda de señales de radio es probablemente una osadía cultural equiparable a la de encontrar un buen restaurante italiano en la galaxia. Y aun así, es la vía en la que se cree que ocurrirá. Mientras tanto, gente de todo el planeta —físicos, chamanes, místicos y esquizofrénicos—, tienen sus cabezas repletas de información, aunque juzgada por regla general como irrelevante, incoherente o enloquecida a priori. Solo lo validado a través de cierta instrumentación autorizada es aceptada como una señal. El problema es que estamos tan inundados por estas señales —las otras dimensiones— que hay un increíble ruido en este territorio.

No es un gran logro el escuchar una voz en la cabeza. El logro es asegurarte de que te dice la verdad, porque hay demonios de todas clases: "Algunos están hechos de iones, algunos de mente; otros de ketamina, algunos tartamudos y ciegos. La reacción ante estas voces no suele ser la genuflexión ante un dios, porque uno se transformaría en Dorothy en su primer encuentro con Oz. No hay dignidad en este universo a menos que nos demos de bruces con estos temas, esto es, el establecer una relación del yo/otro. ¿Qué le preguntas a lo otro, si es omnisciente y omnipresente o que viene de Zeta Raticulín? Los magos, la gente que invoca estas cosas, han entendido que lo que uno debe perseguir en dichos encuentros es la propia sabiduría sobre uno mismo.

¿Cómo debería utilizar la comunicación extraterrestre este tipo de compuestos? De ninguna forma. La fenomenología de esta familia de compuestos ha sido obviada. La psilocibina, aunque rara, es la más conocida de estas sustancias pasadas por alto. La psilocibina, a ojos del público desinformado o de la ley, va ligada al LSD y la mescalina, cuando de hecho cada uno de esos componentes posee un universo fenomenológico propio. La psilocibina y la DMT invocan al Logos, aunque la DMT es mas intensa y más breve en su acción. Hablan directamente a los centros de lenguaje, así un aspecto importante de la experiencia es el diálogo interno. En el momento que uno descubre la psilocibina y las triptaminas en general, debe decidir si entrar en dicho diálogo e intentar darle un sentido. Esto es lo que he intentado.

Me considero más un explorador que un científico, porque el área en que me muevo contiene datos insuficientes para respaldar incluso el sueño de que fuera tratada como una ciencia. Estamos en una posición comparable a la de unos exploradores que, para trazar en un mapa un río, únicamente señalan los ríos que apuntan a él. Dejamos de explorar muchos ríos y en consecuencia no podemos decir nada sobre ellos. Esta recopilación de datos Baconiana, sin asunciones sobre lo que pueda dar de sí, me ha empujado a ciertas conclusiones que no anticiparé. Quizá a través de la reminisciencia pueda explicar a qué me refiero.

Experimenté por primera vez con la DMT en 1965. Es sorprendente la poca cantidad de gente a la que le es familiar, dado que vivimos en una sociedad absolutamente obsesionada con cualquier clase de sensación imaginable y que adora cada terapia, cada intoxicación, cada configuración sexual. Aún así se considera "demasiado" la experiencia de la DMT. Una vez fumada, la experiencia comienza en unos quince segundos. Uno cae inmediatamente en trance. Los ojos se cierran y en los oídos suena celofán estrujándose. Un amigo mío sugiere que que es nuestra propia entelequia desplazándose fuera de la matriz orgánica. Se oye un tono ascendente, mientras se hace presente la modalidad normal de alucinación, la de una superficie geométrica migrando y cambiando de color. En este momento, se llega a un lugar que desafía a las descripciones que se puedan emitir, un espacio aparentemente subterráneo, un lugar aislado, una especie de bóveda. En Finnegans Wake, este lugar se llama "merry go raum", del alemán raum, "espacio". La habitación da vueltas y en ese espacio uno se siente como un niño, de repente uno ha salido hacia algún lugar de la eternidad.

La experiencia siempre me ha recordado al fragmento 24 de Heráclito: "El Aeón es un niño que juega con pelotas de colores". Uno no solo se vuelve el Aeón, sino que además conoce entidades. En el libro de mi hermano y mío, "El paisaje invisible", los describimos como elfos maquinistas autotransformadores, pues es así como se nos aparecen. Estas entidades estiran módulos topológicos dinámicamente de alguna forma, distintos del fondo que las rodea, el cual permanece en constante transformación. Estas entidades me recuerdan a los munchinks de la película del Mago de Oz. Todos tienen voces chirriantes y entonan una cancioncilla sobre estar "absoluta y eternamente muertos". Los Munchkins triptamínicos se bañan en un solo amor. No es erótico, es más bien de corazón abierto. Estas entidades son como reflejos fractales de cierta parte oculta de nuestra psique que de repente se vuelve autónoma.

Y te dicen: "No te alarmes. Recuerda y haz lo que estamos haciendo". Uno de los aspectos carácterísticos de la DMT es que a veces inspira miedo —lo que hace de la experiencia existencialmente auténtica. Una de las aproximaciones interesantes a la hora de evaluarla como compuesto es observar como la gente adulta se aproxima a ella por segunda vez. Un toque de terror da el sello de validez a la experiencia porque ella significa "es real". Tomemos la balanza. Leamos la literatura, conocemos las dosis máximas, la LD-50. Sin embargo, la fe en la mente de uno es tan grande que, cuando está inmerso en ella, siente que las reglas de la farmacología no se aplican y que el control de la existencia de este plano es cuestión de enfoque de voluntad y buena suerte.

No digo que haya algo intrínsecamente bueno en el terror. Digo que, dada la situación, si uno no está aterrorizado uno debe estar desconectado de la dinámica de lo que está sucediendo. El que uno no sienta miedo significa o que se es idiota, o que uno ha tomado un compuesto que erradica la capacidad de estar aterrado. No tengo nada en contra del hedonismo, y, ciertamente extraigo algo de él. Pero la experiencia debe mover el corazón de uno, y no lo hará a menos que éste pacte en asuntos de vida y muerte. Si pactas con la vida y la muerte, se moverá hacia el miedo, las lágrimas, la risa. Estos lugares son profundamente extraños y alienantes.

Los elfos fractales parecen ser tranquilizadores, diciendo, "No te preocupes, no te preocupes: haz esto, mira aquello, haz lo otro". Mientras tanto, uno esta completamente "ido". El ego de uno está intacto. Los reflejos del miedo de uno están intactos. Uno no está pirado del todo. Consecuentemente, la reacción natural es el asombro; un asombro que persiste y persiste. Los elfos te dicen: "no te dejes cegar por el asombro, no deja que entiendas. Intenta concentrarte en lo que hacemos" Y lo que hacen es emitir sonidos como música, como lenguaje. Esto sucede sin que se de ninguna distinción —como Philo Judaeus dijo que haría el Logos cuando este se volviese perfecto— entre lo oído y lo contemplado. Uno oye y contempla un lenguaje al que es ajeno y que transmite información no traducible a nuestra lengua.

Cuando nosotros, los monos, encontramos el objeto translingüístico, una especie de disonancia cognitiva se instala en nuestro cerebro trasero. Intentamos verter el lenguaje sobre ella y este se desparrama, de la misma forma en que se desparramaría el agua si la echáramos a lomos de un pato. Lo intentamos y de nuevo, fallamos, y esta disonancia cognitiva, estas fluctuaciones, nos provocan asombro en el reino del terror. Uno debe controlar esto. Y la forma de hacer lo que las entidades dicen que debe hacer, hacer lo que ellas hacen.

Menciono estos "efectos" para hacérselos notar a los experimentadores, ya sean chamanes o científicos. Hay algo que ocurre con estos compuestos que no se encuentra dentro del espectro de la experiencia con drogas alucinógenas. Cuando uno empieza a experimentar con la voz de uno, ocurre un efecto extraño: experimenta la glosolalia, aunque de un tipo diferente a la clásica, la cual ha sido estudiada. Los estudiantes del tipo clásico, registraron charcos de saliva en los suelos de las iglesias sudámericanas en donde la gente se arrodillaba. Después de que ocurriera la glosolalia clásica, los glosolalistas solían preguntar a la gente: ¿Lo he hecho? ¿He hablado lenguas extrañas?. Este fenómeno alucinógeno inducido es diferente: es un estado del cerebro que permite la expresión del lenguaje que se esconde tras el lenguaje, esto es, una especie de lenguaje primario similar al que describía Robert Graves en "Las Diosas Blancas", o un lenguaje cabalístico del tipo descrito en el Zohar, un lenguaje primario que procede del exterior. Uno descubre que puede hacer de los objetos extradimensionales —los signifcados, las sensaciones— complejos tridimensionales que rotan y que mutan en luz y color. Saber esto es sentirse como un niño. Juegas con pelotas de colores: te has convertido en el Aeón.

Esto me sucedió en 1966, unos 20 segundos después de haber fumado el DMT. Me sentí pesado. Hasta entonces creía tener mis categorías mentales intactas. Había tomado LSD antes, pero esto me superaba. Dije entonces —y lo dije durante bastante tiempo— que no podía creerlo, que era imposible. Hubo una declinación de gnosis que me demostro en un momento que existe una inteligencia activa, transhumana, hiperdimensional y extremadamente ajena. La llamo el Logos, y no emito juicios sobre ella. Siempre entablo diálogo con ella diciéndoole "Bien, ¿qué eres? ¿Eres el ecosistema terráqueo, en forma de consciencia difusa? ¿Eres un dios, un extraterrestre? Enséñame lo que sabes".

Los hongos de psilocibina siempre lo transportan a uno al mundo del continuum triptamínico. El hongo está lleno de respuestas a las preguntas que su misma presencia genera. La verdadera historia de la galáxia el último billón de años, le es trivial. Uno puede acceder a imagenes de historia cosmológica. Estas experiencias por supuesto emiten la cuestión de la validación independiente —al menos por un tiempo esta era mi pregunta. Pero a medida que me iba familiarizando con las premisas epistemológicas de la ciencia occidental, me di cuenta de que la estructura de la empresa intelecutal occidental es poco sólida en el sentido de aparentemente nadie puede saber nada con certidumbre. Es entonces cuando me volví menos reacio a este tipo de experiencias. Son experiencias, y, por lo tanto, son información primaria para cualquier ser. Sabiduría. Esta dimension no es remota, aunque es tan retorcidamente indescriptible que te ves abocado a cuestionar todas las premisas en las que se asienta la Historia humana.

Los hongos de psilocibina provocan los mismos efectos que la DMT, aunque la experiencia se construye en aproximadamente una hora y se mantiene durante un par de ellas. Contiene la misma confrontación con una inteligencia ajena y complejos de información translingüística de extrema rareza. Estas experiencias sugieren que hay en el humano ciertas habilidades latentes que aún no han sido descubiertas; una vez descubiertas, nos serán tan obvias que caeremos en un proceso de evolución cultural. Me parece o que el lenguaje es la sombra de esta habilidad, o que esta habilidad es una extensión de este. Quizá el lenguaje humano sea posible en la medida en que lo contemplemos a través de las tres dimensiones. Si esto puede suceder con la DMT, significa que, al menos bajo ciertas circunstancias, es accesible para los humanos. Dándonos diez mil años y la tecnología necesaria, ¿duda alguien de que esto se podría volver una convención cultural de la misma forma en que lo hacen las matemáticas o el lenguaje?

Naturalmente, como resultado del enfrentamiento de la inteligencia extraña con el intelecto organizado, se han elaborado muchas teorías. La teoría que propuse en "Psilocibina: La guía de cultivo de los hongos", sostiene que el hongo Stropharia cubensis fue una especie que no evolucionó en la Tierra. Durante el trance con el hongo, fui informado de que una vez una cultura tiene completo entendimiento sobre su material genético, se regenera a sí misma para sobrevivir. La estrategia del Stropharia Cubensis consiste en dispersar sus esporas como si se tratara de una emisión de ondas en la galaxia. Y, aunque no sabría encajar todo esto correctamente con el teorema de Bell de la no-localidad, la inteligencia alienígena del otro lado parece poseer una voluminosa cantidad de información que contiene la historia de la galaxia. Dice que no hay nada extraño en esto, que las concepciones de la humanidad de una inteligencia organizada y la dispersión de la vida en la galaxia están pre-programadas culturalmente, que la galaxia ha sido una sociedad organizada durante billones de años. La vida se desarrolla a tan variados niveles químicos, de temperatura y presión, que la búsqueda de un extraterrestre que se siente contigo y charle un rato está condenada al fracaso. El principal problema de la búsqueda extraterrestre es el reconocerlos. El tiempo es tan vasto y las estrategias evolucionarias tan variadas que un avance verdadero radicaría en darnos cuenta de que el contacto ya está hecho. Si uno cree lo que le dice la Stropharia cubensis en uno de sus discursos, es que ella es un simbionte, y que desea una simbiosis más profunda con la humanidad. Consiguió la simbiosis con la humanidad asociándose con el ganado domesticado y a través de éste con los nómadas. Como las plantas los humanos y los animales que estos habían criado, el hongo fue capaz de introducirse en la familia humana, así que adonde fueran los genes humanos estos otros genes serían también transportados.

Pero los cultos clásicos a los hongos de México fueron destruidos por la conquista española. Los franciscanos asumieron su monopolio absoluto en teofagia, la ingestión de Dios; en el nuevo mundo la gente seguía llamando a estos hongos teonanacatl, la carne de los dioses. La inquisición arrinconó esta religión en las montañas de Oxaca, así que solo sobrevivió en unas pocas villas cuando Valentina y Gordon Wasson lo encontraron en 1950.

Uno debe valorar estas explicaciones. Todo ésto debe sonar como si pensara que los hongos no son extraterrestres. Sospecho últimamente que el alma humana está tan alienada de nosotros en nuestra cultura presente que la tratamos como si fuera un extraterrestre. Para nosotros, la cosa más alienígena que hay en el cosmos es nuestra propia alma. Los marcianos al estilo Hollywood podrían llegar mañana a la Tierra y el trance de DMT continuaría albergando promesas para el futuro humano. La ignorancia forzó al culto del hongo a ocultarse. La ignorancia quemó las librerías del mundo helenístico y dispersó el conocimiento arcano, aniquilando la maquinaria estelar y astronómica que había estado funcionando durante siglos. Por ignorancia me refiero a la tradición Helenístico-cristiano-judáica. Los herederos de esta tradición construyeron un triunfo de la prespectiva mecanicista del mundo. Fueron ellos los que se descubrieron más tarde los sueños alquímicos de los siglos XV y XVI, y en el siglo XX con la transformación de elementos y el descubrimiento del código genético. Pero entonces, habiendo conquistado el nuevo mundo, habiéndo conducido a sus gentes a una fragmentación cultural y a una diáspora, encontraron inesperadamente el cuerpo de Osiris —el cuerpo condensado de Eros— en las montañas de Méjico donde Eros se refugió tras la venida de Cristo. Y, cuando encontraron el hongo, lo liberaron.

Phillip K. Dick, en una de sus últimas novelas, Valis, discute sobre la larga hibernación del Logos. Una criatura de información pura, enterrada en el suelo de Nag Hammadi, junto al enterramiento de la Chenoboskion Library circa 370 A.D. Existió como información estática hasta el año 1947, cuando los textos fueron traducidos y leídos. A medida que la información se iba introduciendo en las mentes de las personas, el simbionte resucitó. La consciencia del hongo es la consciencia de lo Otro en el hiperespacio, lo cual significa el sueño y en el trance de psilocibes, en la región fundacional cuántica de la existencia, el futuro humano: la vida tras la muerte. Todos estos lugares que fueron concebidos por separados son en realidad partes de un continuum. La Historia es el recorrido desde diez o quince mil años de nomadismo hasta los platillos volantes, esperemos que sin acabar con el entorno planetario de tal forma que este nacimiento falle, y quedemos por siempre esclavos de la materia.

La historia es la onda de choque de la escatología. Hay algo al final de los tiempos y está proyectando su enorme sombra sobre la historia humana. Todas las guerras, las filosofías, las violaciones, las migraciones, las ciudades, las civilizaciones, no ocupan sino un microsegundo de tiempo geológico, planetario y galáctico, un tiempo en el que los monos reaccionaron al simbionte, el cual forma parte de su entorno, e intenta transmitir a la humanidad información sobre un cuadro más amplio. No pertenezco a la escuela de los que conciben nuestro conocimiento como un regalo de unos extraterrestres. Intento describir algo que creo más profundo. Así como los sistemas nerviosos evolucionan a niveles cada vez más altos, se vuelve más complicado entender la situación real en que se hallan inscritos, y la situación real en la que estamos inscritos es la de un organismo, una organización de inteligencia de escala galáctica. Posiblemente ciencia y mátematicas estén inscritas en la cultura. No podemos saberlo porque no hemos tratado nunca con una cultura o unas matemáticas "alienigenas", excepto en el dominio de lo oculto, un dominio inadmisible como prueba para cualquier guardián de la verdad científica. Esto significa que los contenidos de la experiencia chamánica y de los éxtasis inducidos por plantas son inadmisibles aún cuando éstos sean la fuente de lo novedoso en el plenum de la existencia.

Piensa esto por un momento: si la mente humana no acaba por florecer, ¿qué será de nosotros? El futuro se inclina hacia la psiquedelia, porque el futuro pertenece a la mente. Ahora mismo, estamos empezando a apretar los botones de la mente. Una vez dispongamos de una aproximación de la ingenieria, descubriremos la plasticidad, la mutabilidad la naturaleza eterna de la mente, y, creo, la liberaremos del mono. Mi vision del futuro final humano es un esfuerzo por exteriorizar el alma e internalizar el cuerpo, de tal forma que este alma exterior existirá como una lente superconductora de la materia translingÜística generada fuera del cuerpo de cada uno de nosotros, en un suerte de confluencia crítica de un bar mitzha psiquedélico. El cuerpo de cada uno existirá como una onda holográfica, mientras que uno juega en los campos del Señor, en los jardines Elíseos.

Otros monos inteligentes habían caminado en este planeta. Los hemos exterminado y, ahora, somos únicos, pero lo que ha sido liberado en realidad es el lenguaje, los sistemas autoreplicantes de información que reflejan funciones de ADN: aprender, codificar, encasillar, grabar, probrar, volver a probar, y recodificar en contra de las funciones del ADN. Así de nuevo, el lenguaje puede ser una cualidad para un orden diferente del las cosas. Sea lo que sea, el lenguaje está en nosotros, los monos, y se escapa de nosotros hacia la noosfera, en la cual nos hemos ido envolviendo a lo largo del tiempo ...

El estado triptamínico parece ser, de alguna forma, transtemporal; es una anticipación al futuro. Platón dijo que la eternidad era el tiempo en movimiento. El éxtasis de triptamina es un paso hacia fuera de la imagen en movimiento y uno hacia la eternidad, la eternidad del ahora, el nunc stans de Tomás de Aquino. En este estado, toda la historia de la humanidad se ve como la culminación de este momento. La aceleración es visible en todo el proceso alrededor nuestro: de hecho, el fuego fue descubierto hace muchos millones de años; el lenguaje vino, quizás, treinta y cinco mil años después; el cálculo de medidas, hace unos cinco mil; Galileo, cuatrocientos, y luego, el ADN de Watson Crick. Lo que sucede es que obviamente todo va junto. En la otra mano, la descripción que nuestros físicos están dándonos del universo —la de que ha durado unos cuantos billones de años y la de que durará unos cuantos más— es una concepción dualística, una proyección inductiva poco sofisticada cuando se aplica a la naturaleza del lenguaje y de la conciencia. El conocimiento, de alguna manera, es capaz de colapsar el vector de estado y de este modo provocar que el estado de la existencia de desplace a lo que Withehead llamó "la formalidad de lo que ocurre". Esto es el principio de un conocimiento de la centralidad del conocimiento humano. Las sociedades Occidentales han estado inmersas en una juerga descentralizadora desde hace unos quinientos años, concluyendo que la Tierra no es el centro del Universo y que el hombre no es querido por Dios. Nos hemos movido hacia la otra punta de la galaxia, cuando de hecho el material organizado de mayor riqueza del Universo es el córtex cerebral, y la más rica y densa experiencia del universo es la que estás teniendo ahora mismo. Todo debería "aconstelarse" hacia la percepción del ser. Es el dato primario.

La percepción del ego bajo la influencia de estos alucinógenos nos proporcionan información disonante con la que hemos heredado de nuestro pasado, y sin embargo esa dimensión existe. Muchas culturas han entendido esta información a lo largo de milenios. Nosotros, los modernos, estamos tan grotescamente alienados, tan alejados de lo que debiera ser la vida, que lo consideramos una revelación. Sin los psiquedélicos lo más cercano que podemos estar el Misterio es el intentar sentir de algún modo abstracto el poder del rito o del mito. Es un proceso sobreintelectualizado y poco satisfactorio.

Como he dicho, soy un explorador, no un científico. Si fuera único, ninguna de mis conclusiones hubiera tenido significado fuera del contexto de mi mismo. Mis experiencias, como las tuyas, han de ser más o menos parte de la condición humana. Algunos tienen más facilidad a la hora de la exploración que otros, y estos estados son difíciles de alcanzar, pero son parte de la condición humana. Hay algunas pistas de que estos lugares extradimensionales existen. Si el arte transporta imágenes desde lo Otro pasando por el Logos al mundo —ideas dibujadas en la materia— ¿por qué carece la historia del arte de un estudio de las experiencias psiquedélicas? Quizá el platillo volante u OVNI sea el motivo central a ser entendido para tratar con la realidad aquí y ahora. Estamos alienados, tan alienados que el ser se disfraza de extraterrestre para no alarmarnos con las realmente singulares dimensiones que engloba. Podemos amar lo alienígena, y entonces habremos empezado a curar la discontinuidad psíquica que nos ha invadido desde el s. XVI, quizá antes.

Mi testimonio es que la magia está viva en el hiperespacio. No es necesario que me creas, solo fórmate una idea con estas plantas. El hecho es que la gnosis viene de las plantas. Hay una ligera certeza de que uno está tratando con una criatura íntegra cuando se trata de plantas, pero las criaturas nacidas en el demoníaco artefacto del laboratorio han de ser tratadas con más cuidado. El DMT es un alucinógeno endógeno. Está presente en pequeñas porciones en el cerebro humano. Es importante decir que la psilocibina es -fosforaloxi-N, N-dimetiltriptamina y que la serotonina, el mayor neurotrasmisor del cerebro humano, se encuentra en toda forma de vida y más concentrada en humanos, es 5-hidroxitriptamina. El hecho de que el subidón de DMT sea tan rapido —unos 45 segundos en llegar y cinco minutos en acontecer— significa que el cerebro se encuentra absolutamente en casa con este compuesto. En el otro lado de la balanza, un alucinógeno como el LSD es retenido por el cuerpo durante algún tiempo.

Añadiré una nota de prevención. Siempre me siento extraño pidiendo a la gente que verifique mis observaciones, desde que el sine qua non es el alucinógeno. Uno debe construirse hasta la experiencia. Estas dimensiones son extrañas y de un extraordinario poder y belleza. No hay reglas fijadas para evitar el sentirse desbordado, así que moveos cuidadosamente, y tratad de enmarcar vuestras experiencias dentro de la historia de logros filosóficos y religiosos de las especies. Todos los componentes son potencialmente peligrosos, y todos los componentes, en dosis suficientes o repetidos más de la cuenta, implican riesgos. La librería es el primer lugar donde mirar cuando vayas a tomar algún nuevo compuesto.

Necesitamos toda la información disponible para navegar por dimensiones que nos son profundamente ajenas y extrañas. He estado en Konarak y he visitado Bubaneshwar. Estoy familiarizado con la iconografía hindú y he coleccionado thankas. Ví similitudes entre la iconografía hindú y la experiencia con el LSD. De hecho, fue la experiencia con LSD la que me movió a coleccionar arte Mahayana. Pero lo que me asombró completamente fue la falta de motivos en la DMT. No se ajusta a ninguna tradición que me sea familiar.

Hay una historia muy interesante de Jorge Luis Borges llamada "La secta del Fénix". En ella, Borges escribe: "Como no hay grupo humano en que no figuren partidarios del Fénix, también es cierto que no hay persecución o rigor que estos no hayan sufrido y ejecutado." Y continúa: "El rito es la única práctica religiosa que contemplan los sectarios. El rito constituye el Secreto. Este Secreto se transmite de generación en generación. El acto en sí es trivial, momentáneo y no requiere descripción. El Secreto es sagrado, pero no deja de ser un poco ridículo; su ejercicio es furtivo y aún clandestino y los adeptos no hablan de él. No hay palabras decentes para nombrarlo, pero se entiende que tdas las palabras lo nombran, o mejor dicho, lo aluden".

En el Amazonas, cuando los hongos revelaron nuestra información y nos encargaron hacer varias cosas, [se refiere a él y a su hermano] preguntamos, "¿Por qué nosotros? ¿Por qué debemos ser los embajadores de una especie alienígena en la cultura humana?. Y el hongo respondió: "Porque no creéis en nada. Porque no habéis ofrecido vuestra creencia nunca a nadie" La secta del Fénix, el culto de su experiencia, es quizá milenariamete antigua, pero no ha sido traída a la luz todavía. Hasta recientemente, el hongo de psilocibina fue confinado a las montañas de México. A las especies de Stropharia Cubensis que contienen psilocibina no se les conoce un uso arcáico en algún rito chamánico del mundo. LA DMT se usa en el Amazonas y ha sido por milenios, por culturas bastante primitivas.

Estoy desconcertado por lo que llamo el "efecto agujero negro" que parece que envuelve al DMT. Un agujero negro provoca una curvatura en el espacio de forma que la luz no puede escapar a él, y, por tanto, tampoco ninguna información. Piensa en esto como una metáfora. Metafóricamente, el DMT es como un agujero negro intelectual en el cual, una vez uno sabe sobre él, es muy difícil para los demás entender de que estás hablando. Uno se siente no escuchado. Cuanto más capaz es uno de expresarlo, menos lo son los demás de entenderlo. Es por eso por lo que creo que la gente que alcanzan la iluminación son silenciosos. Son silenciosos porque no podemos entenderlos. El por qué del fenómeno del éxtasis de triptamina no ha sido localizado por científicos, buscadores de lo desconocido, o nadie más, no estoy seguro, pero os recomiendo vuestra atención.

La tragedia de nuestra situación cultural es que no tenemos una tradición chamánica. El chamanismo consiste en técnicas primarias, no en rituales. Hay un conjunto de técnicas que han funcionado por milenios que hacen posible, aunque quizá no sea para todo el mundo explorar estas áreas.

En las sociedades arcaicas donde el chamanismo está institucionalizado, las señales son fáciles de reconocer: extrañeza en lo individual. La epilepsia es muchas veces una señal para las culturas preliterarias, o el haber tenido una experiencia fuera de lo normal. Por ejemplo, se cree que la gente alcanzada por un rayo que sobrevive, está llamada a ser un buen chamán. La gente que casi muere por una enfermedad, lucha y vuelve a sanar después de pasar semanas en algún lugar incierto, se vuelve fuerte en el alma. Entre aspirantes a chamanes debe haber algún signo de fuerza interior, de hipersensibilidad a los estados de trance. Tras viajar por el mundo y tratar con chamanes, reconocí como rasgo distintivo una extraordinario equilibrio. Muchas veces, el chamán es un intelectual y está alienado de la sociedad. Un buen chamán ve exactamente quién eres, y dice, "Ah, alguien con quien tener una buena conversación". La literatura antropológica presenta siempre a los chamanes inscritos en una tradición, pero una vez los conoces te das cuenta que son siempre muy sofisticados en lo que hacen. Son los verdaderos fenomenologistas de este mundo: conocen la química de las plantas, aunque llamen a estos campos de energía espíritus. Nosotros oímos la palabra espíritu a través de la significación que se le ha dado en nuestra cultura. Los chamanes hablan del espíritu de ola forma en que la física cuántica habla de "quark"; es una palabra sencilla para un término complicado.

Es posible que existan líneas de familias de chamanes, al menos en el caso de los chamanes que usan alucinógenos, porque la habilidad chamánica es en cierto grado determinda por como algunos receptores cerebrales actúan, facilitando la experiencia. Algunos claman tener estas experiencias naturalmente, aunque mi experiencia me sobrepasa. Lo importante para mí es: ¿qué puedes enseñarme?

Siempre hago esta pregunta; finalmente en el Amazonas, los informantes dicen "Saquemos los machetes, caminemos media milla, hirvamos alguna liana y te enseñaremos lo que podamos enseñarte.

Seamos claros. La gente muere en estas sociedades de las que hablo por toda clase de razones. Hay más mortalidad que en nuestra sociedad. Aquellos que tienen epilepsia y no mueren llaman la atención de los chamanes, y son entrenados en la respiración, en el uso de las plantás y en otras cosas - el hecho es que no sabemos realmente que es todo lo que ocurre. Esta información secreta no ha sido estudiada. El chamanismo no es, en estas sociedades, un trabajo placentero. Los chamanes no están autorizados normalmente a tener poder político, porque son sagrados. El chamán suele ser encontrado sentado del lado del jefe en los concilios, pero después de estos vuelve a su cabaña a las afueras de la villa. Los chamanes son periféricos a la cotidianeidad de la vida social. Son llamados en crisis, y las crisis pueden ser alguien que se muera o esté enfermo, una dificultad psicológica, una reyerta marital, un robo, o una predicción del tiempo.

No vivimos en esta clase de sociedad, así que cuando exploramos estos efectos de las plantas e intentamos centrar nuestra atencion sobre ellos, es un fenómeno. No sabemos que podemos hacer con este fenómeno, pero intuímos un gran potencial en él. Creo que la forma en que deberíamos pensar sobre esto es simplemente exploratoria y Baconiana: mapeado y recolección de hechos.

Herbert Guenther habla sobre la singularidad humana, y dice que uno debe llegar a un acuerdo con la propia singularidad. Somos ingenuos en materia del rol del lenguaje y la existencia como hechos primarios de la experiencia. ¿Qué hay de bueno en una teoría de como funciona el universo consistente en un conjunto de ecuaciones tensoras, que, incluso una vez entendidas, no aportan nada tangencialmente al ámbito de la experiencia? El único camino intelectual o espiritual válido es el que uno construye a partir de su experiencia.

Lo que dicen los hongos sobre sí mismos es lo siguiente: que es un organismo extraterrestre, que las esporas pueden sobrevivir a las condiciones del espacio interestelar. Ellos son profundos, profundamente violetas —el color que debían tener para el profundo ultravioleta del final del espectro. La cubierta de una espora es una de las sustancias orgánicas conocidas más resistente. Su densidada electrónica se aproxima a la de un metal.

Es posible que estos hongos no evolucionasen en la tierra. Esto es lo que la propia Stropharia cubensis sugiere. Las corrientes globales pudieran haberse formado en el exterior de la espora. Las esporas son muy brillantes y por movimiento Browniano son capaces de propagarse en un planeta con atmósfera. Así, y a pesar de la interacción con partículas energéticas, un número reducido de ellas podrían haber escapado al espacio. Entender que es una estrategia evolucionaria donde solo uno entre varios billones de esporas hacen de hecho la transición entre las estrellas —una estrategia biológica para "radiarse" a través de la galaxia sin tecnología. Por supuesto, ocurre en intervalos de tiempo muy elevados. Pero si piensas que la galaxia mide, de punta a punta, unos 100,000 años luz, si algo se moviese solo a una centésima parte de la velocidad de la luz —ahora que no es una tremenda velocidad que presente algún problema a cualquier tecnología avanzada— podría cruzar la galaxia en cien millones de años. Hay vida en este planeta desde hace 1.8 x100 millones de años;esto es 18 veces más que 100 mil millones. Así que, mirando a la galaxia en estas escalas, uno ve que la filtración de esporas entre las estrellas is una estrategia viable para la biología. Puede tomar millones de años, pero es el mismo principio mediante el cual las plantas migran a un desierto a a través del oceano.

No hay hongos en el registro fósil de más de 40 millones de años. La explicación ortodoxa es que los hongos son corpóreamente débiles y no fosilizan bien; por otra parte tenemos lombrices y otros invertebrados bénticos marinos de Sudáfrica en piezas de sílex datadas en miles de millones de años.

No creo necesariamente en lo que me dijo el hongo; mas bien tuvimos un diálogo. "Él" es un ser extraño y tiene opiniones aún más extrañas. Lo trato como si fuera un amigo excéntrico, y digo, "Bien, esto es lo que piensas". Cuando el hongo empezó diciendo que era un extraterrestre, me sentí emplazado en el dilema de un niño que quiere romper una radio para ver si hay gente dentro. No podía concebir si la seta es el alienígena o es de hecho el instrumento que me permite escuchar al alienígena cuando el alienígena está de hecho a años luz de distancia, usando alguna clase de principio de Bell de no-localidad para comunicarse.

Los principios del hongo y su posición son bastante claros. Dice, "Necesito el sistema nervioso de un mamífero. ¿Tienes uno a mano?".

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con Mozilla Firefox y un poco de hierba